Caricia Esencial

Caricia Esencial

La caricia es una de las expresiones supremas de la ternura. ¿Por qué decimos caricia esencial? Porque queremos distinguirla de la caricia como pura moción psicológica. La caricia es esencial cuando se transforma en una actitud, en un modo-de-ser que califica a la persona en su totalidad, en su psique, en su pensamiento, en su voluntad, en la interioridad, en las relaciones. El órgano de la caricia es, fundamentalmente, la mano: la mano que toca, la mano que acaricia, la mano que establece relación, la mano que da calor, la mano que trae quietud.  Las manos revelan un modo de ser cariñoso. La caricia toca lo profundo del ser humano, allí donde se sitúa su centro personal. Para que la caricia sea verdaderamente esencial necesitamos cultivar el Yo profundo, que busca lo más íntimo y verdadero en nosotros, y no solo el ego superficial de la conciencia, siempre llena de preocupaciones. La caricia que emerge del Centro produce reposo, integración y confianza. De ahí su sentido. Al acariciar al niño, la madre le comunica la experiencia más orientadora que existe: la confianza fundamental en la bondad de la vida; la confianza de que, en el fondo, a pesar de tantas distorsiones, todo tiene sentido; la confianza de que la paz no es un sueño, es la realidad más verdadera; la confianza de la acogida en el gran Útero. Al igual que la ternura, la caricia exige total altruismo, respeto del otro y renuncia a cualquier otra intención que no sea la de querer bien y amar. No es un roce de pieles, sino una entrega de cariño y de amor a través de la mano y de la piel, piel que es nuestro yo concreto. El afecto no existe sin la caricia, la ternura y el cuidado. Así como la estrella tiene que tener un aura para brillar, de igual manera el afecto necesita la caricia para sobrevivir. La caricia de la piel, del pelo, de las manos, de la cara, de los hombros, de la intimidad sexual hace concreto el afecto y el amor.

La calidad de la caricia impide que el afecto sea mentiroso, falso o dudoso… La mano que acaricia representa la alternativa necesaria: el modo-de-ser-cuidado, pues «la caricia es una mano revestida de paciencia que toca sin herir y suelta, para permitir la movilidad del ser con el que entramos en contacto» (Restrepo).

En los días actuales es urgente rescatar en los seres humanos la dimensión de la Caricia Esencial. Ella está dentro de todos nosotros, aunque encubierta por una gruesa capa de ceniza de materialismo, de consumismo ,desinterés y como sustrato de miedo.

La caricia esencial nos devuelve nuestra humanidad perdida. En su mejor sentido refuerza también el precepto ético más universal: tratar humanamente a cada ser humano, es decir, con comprensión, con acogida, con cuidado.

Texto extraído de Leonardo Boff

Talleres de Caricia Esencial: la Sabiduría del Tacto

La Caricia Esencial nació de darme cuenta en mi cabina, que las personas hemos perdido el contacto de la piel con y a través del otro, que no somos acariciados ni nos acariciamos, que se nos olvida que la piel es el órganos más grande y erótico de nuestro cuerpo.

 

Sabemos que un bebe sin caricias muere, no puede incorporarse a la vida si no es a través de las manos amorosas y compasivas de las personas que lo recibe y lo nutren.

De adultos nos pasa exactamente lo mismo, necesitamos las caricias como el comer, es vital para nuestro sano crecimiento físico, emocional, mental y espiritual…

Susan Marlo
Siento la vida derramándose en gotas serenas de comprensión y de consciencia, a través de mis ojos, de mi mirar, a través de mis manos con mi caricia consciente sostenido por una piel vibrante, receptora de mi Esencia y de mi Dar, al mismo tiempo emisora de su confianza y de su plenitud